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LIBRE EXPRESION. Además de los grandes medios de difusión, todos podemos comunicarnos por los medios que tengamos disponibles.

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19/06/2011 | Noticia de Argentina

Categorías: DESTACADAS | En el Camino


Poder político, poder económico y prensa. La sociedad puede comunicarse.

Todas las voces para elegir

Algunos grandes medios de comunicación critican la administración kirchnerista en la Nación o la de Urtubey en Salta. Otros, destacan acciones positivas en éstos y señalan intenciones políticas en los opositores. Algunos pocos investigan los poderes económicos detrás. La libertad de expresión permite estas alternativas. Los ciudadanos elegimos.

 

Por Dario Alberto Illanes

“Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo”, dijo el filósofo Voltaire hace tres siglos. Esta era una virtud inexistente hasta hace poco en la Argentina. Quien escribe coincide con este principio vital,

“Déspota sin corazón, únicamente le preocupa conservar su poder. La ambición es su crimen, y allí encontrará su castigo. Tiene por vocación la intriga y la intriga confundirá sus designios y le arrancará su poder. Gobierna por la corrupción, y sus maniobras culpables tenderán a su confusión y a su vergüenza. Se ha mostrado en la política sin pudor y sin freno. Ha triunfado; pero la hora de la justicia se acerca. Bien pronto le será preciso devolver lo que ha ganado, arrojar lejos de sí su dado engañador, y acabar en algún retiro donde pueda blasfemar en libertad contra su locura, porque el arrepentimiento no es una virtud que haya sido permitido a su corazón conocer jamás".

Estas palabras no se refieren a ningún gobernante argentino actual. Así decía Vicenne’s Gazette, el primer periódico que el vizconde francés Alexis de Tocqueville leyó al llegar en 1831 a Estados Unidos.

Los virulentos ataques contra el presidente Andrew Jackson eran de tal naturaleza que el precursor de la Sociología y la Antropología los registró como una característica de la democracia norteamericana. Su asombro lo llevó a escribir “La democracia en América”.

De esta obra es el siguiente párrafo: "Confieso que no profeso a la libertad de prensa ese amor completo e instantáneo que se otorga a las cosas soberanamente buenas por su naturaleza. La quiero por consideración a los males que impide, más que a los bienes que realiza".

Jackson fue el séptimo presidente norteamericano, el primero de origen humilde y a pesar de las feroces críticas de algunos periódicos y un intento de asesinato, fue reelecto. Es considerado que fue un mandatario popular y un estadista que sentó las bases de una nación libre, igualitaria y poderosa.

En su análisis de la prensa de Norteamérica, Tocqueville afirma que el poder de la prensa es débil. Apunta una causa de esa falta de fuerza, la costumbre del ciudadano a escuchar diversos puntos de vista tratados incluso de manera inflamada. El francés advirtió que donde los ciudadanos están acostumbrados a escuchar variadas opiniones sobre asuntos públicos, el poder de la prensa es pequeño. Las personas reaccionan ante esas opiniones de manera cauta, porque saben que son sólo puntos de vista. Y ese poder es aún menor cuando hay prosperidad. Por eso Jackson fue dos veces presidente.

Ellos dicen

“Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo”
, dijo el filósofo Voltaire (François Marie Arouet, 1694 -1778) hace tres siglos.
Esta era una virtud inexistente hasta hace poco en la Argentina. Quien escribe coincide con este principio vital, precisamente por haber sufrido la discriminación por pensar y ser diferente.

Los grandes medios dicen lo que quieren. Nadie se los impide. La novedad es que ahora también otros periodistas, y ciudadanos,  nos expresamos de diferentes modos.

Los anteriores acusan de hacer “militancia” a favor del oficialismo. Y algunas de estas nuevas voces sostienen que hacen “periodismo militante” por lo que consideran una expresión a favor de una causa nacional y popular la cual encuentran en el kirchnerismo o el posromerismo.

Cada uno defiende en lo que cree. Como dice el Evangelio, “donde este tu tesoro, allí estará tu corazón”.

Para quien

Si vivimos en un mundo donde el capitalismo es el sistema imperante, en el cual rige el libre mercado y la competencia, ¿alguien cree que los empresarios que dirigen los medios de comunicación no tienen sus intereses y luchan por estos?

Los periodistas que trabajan en estas empresas, lo hagan convencidos con sus patrones, o a medias, por razones familiares, por obligación o miedo a perder el laburo, no tienen más alternativa que obedecer órdenes y seguir la “línea editorial”. Los más funcionales a esta son jefes o algo parecido y cobran más que el resto. La única diferencia con sus subordinados es que tienen el “si” más fácil.

Paradójicamente, las direcciones de las empresas y muchos empleados de los medios hegemónicos descalifican a los periodistas que se identifican con las medidas populares de los gobiernos nacional o provincial. Los señalan, despreciativamente como “militantes”, como sinónimo de comunicadores “vendidos” al gobierno. El concepto seudoacadémico es que un buen periodista es sólo aquel que critica al poder político.

Según el Diccionario Manual de la Lengua Española Larousse, la militancia significa la “Pertenencia de una persona a un partido político u organización política, sindical o social”, como también la “Actitud y actividad de la persona que defiende activamente una idea u opinión”.

Trasladando estos conceptos al periodismo, quienes critican a los colegas que consideran “militantes” ignoran u ocultan de aquello que ellos mismo hacen para las empresas para los cuales trabajan. Y en el contexto histórico actual, las líneas que divulgan no son populares. Todo lo contrario, son intereses corporativos económicos o políticas neoliberales y de derecha.

Haciendo abstracción de que las políticas dirigidas hasta el 2003 desde Washington hicieron añicos al pueblo argentino, quienes piensen y proclamen estas ideas tienen derecho a hacerlo. Conozco muchos nostálgicos del “uno a uno”, la política económica de Domingo Cavallo, ministro de Economía del presidente Carlos Saúl Menem (1989-1999), que logró que algunos viajaran al extranjero o se compraran un auto importado, mientras millones se quedaban sin trabajo o quebraban su empresita de industria argentina.

Por supuesto, esta es una posición ideológica legítima. Pero hay que hacerse cargo de que lo que hace pelota al pueblo, y no acostumbra viajar al Caribe ni presumir conduciendo una Ferrari.

Mentir desde la realidad

Según el Génesis, la humanidad perdió el paraíso por una mentira. O engaño. Satanás dijo parte de verdad y el resto mentira. El engaño es efectivo si se basa en algo real. El periodismo de empresa sabe hacer esto: divulgar lo que le interesa, engañando, desde una parte de la verdad. Es sencillo: usando sencillas técnicas periodísticas, se utiliza una mínima parte de la realidad confundiéndola con el todo para hacer pasar el propio interés como verdadero y colectivo.

Para lograr esto, se necesitan buenos técnicos a sueldo convencidos de que iluminan a las masas. De este modo, el liberalismo forjó un prototipo idealizado de periodista: intelectual solitario, individualista, bohemio, indiferente a las pasiones, algo cínico, convencido que lo su oficio es una misión más allá del trabajo, y por tanto de desligado reglas laborales.

Este modelo de periodista independiente liberal presupone a un ser superior aislado de un contexto histórico. En este existe, cotidianamente, la lucha por el poder y los conflictos sociales. Resulta superfluo aclarar que el poder político es uno, generalmente subordinado al poder económico.

También, como rémora liberal, algunos colegas se sienten que ellos son intelectuales ajenos a las luchas de poder. Olvidan que son trabajadores, que laboran para una empresa, cuyos dueños o accionistas no comparten sus ganancias ni les consultan para decidir. Sólo les pagan un sueldo.

Ahora hay muchas voces. Cada uno elige..

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