Sólo se trata de comer

Sólo se trata de comer

“Gobernar es crear trabajo. Hay que poner todo en movimiento, romper la inercia. Cuando hay plena ocupación el salario no hay que impulsarlo, sube solo, multiplica el poder adquisitivo y el consumo sube y tonifica el comercio. A su vez, le demanda a la industria la transformación necesaria; la producción requiere abastecerla y así el ciclo de la producción, la trasformación, la distribución y el consumo quedan en proceso de progreso” (Juan Domingo Perón)

 

Pasaron cinco meses desde la última vez que Andrea hizo milanesas para sus dos hijos y esposo. A ellos se las sirvió acompañadas de puré de papas –hecho con manteca y leche- y huevos fritos. Ella prefirió una ensalada de lechuga y tomate. Así recordó con nostalgia y algo de bronca en la carnicería, al ver el precio de la bola de lomo: 590 pesos el kilo. En la verdulería, el atado de la lechuga estaba a $ 80 y los dos kilos de papa a $ 90. Haciendo cuentas, sumó que necesitaba como mínimo 900 pesos para alegrar a la familia con la comida preferida. Imposible.

Inalcanzable con los 24 mil pesos que entraban a la casa. Compró medio kilo de molida común. Ya se encargaría de quitar la excesiva grasa y nervios, restos que le daría a los perros. Por suerte la zanahoria la encontró barata, así que con el medio paquete de fideos que le quedaba haría un guiso. Con suerte, alcanzaría para otra comida. Entre una cosa y otra – las tres tiras del pan feo le costaron $ 70 – gastó 210 pesos.

Le quedaron $ 1800 hasta fin de mes. Quince días. Ciento veinte pesos por día, calculó. “Gracias a Dios y la Virgen”, dijo, habían pagado las cuentas. Se esforzó en alejar de su cabeza la inevitable compra de los útiles para los chicos, ahora que empezaban las clases.

Mientras cocinaba, escuchó por la radio a un político diciendo que la gente pedía la reforma de la Constitución de Salta, para limitar los mandatos del gobernador. Reprimiendo el insulto asomándose a sus labios, cambió de emisora.

 

Cotidiana tragedia

La dramática situación – alejada de la ficción- fue narrada a Norte Social la semana anterior por una joven y educada vecina de barrio Limache. Su experiencia vale para miles de hogares salteños.

Los datos oficiales dan cuenta de que en enero en Salta se registró la mayor inflación (5,5%) de la Argentina, impulsada por el alza en combustibles, transporte y salud. En el país, la inflación de enero fue del 4%.

En el NOA, que incluye a Salta, las mayores subas se registraron en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, junto a transporte. Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 4,8%. Los incrementos principalmente se dieron en carnes, frutas, aceites, grasas y lácteos, según el INDEC.

La información estadística resulta útil para reflexiones, estudios, informes y proyecciones económicas, sociológicas, periodísticas y políticas. Pero en la vida cotidiana de la gente, desde principio de diciembre del año pasado a la fecha, las carnes (pollo, cerdo, vaca) aumentaron más del 100 %. Igual o más verduras y frutas. Hace 60 días, un kilo de papas costaba 20 pesos. Ahora, 40 o 60 pesos.

En Salta, la pobreza de la población supera el 50 por ciento. En la provincia, los ingresos de la mayoría rondan los $ 18.000. Pagar las cuentas y comer constituyen hoy una cotidiana tragedia.

 

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