HUGUITO

HUGUITO

“Chango, ¿qué comiste hoy?”, me preguntó aquel frío lunes a la tarde, en el pasillo de la Facultad. “Huguito, ¿qué pasa con Boquita?”, dije para eludir la respuesta. Cruz me miró tiernamente. “Andá a la cocina, acabo de servir un matecocido con tres tortillas para la decana, pero me dijo que después…”

 

Hugo Cruz, el histórico, noble, buenazo ordenanza de la Facultad de Humanidades de la UNSa. Sabio y sensible para advertir el hambre de algún estudiante, alentar a una piba miedosa ante el examen, servir a profesores, defender exageradamente a Boca, hacerse el enojado, calmar desmesuras estudiantiles. Un hermano, padre, amigo.

Murió Huguito.

Desde marzo de 1981, profesores, autoridades académicas, estudiantes, le debemos amabilidad, atención, silencios, palabras sencillas y precisas, servicio sin discriminación, viril ternura y cálido cariño.

En mi época estudiantil, Hugo era clasificado como “no docente”. Luego fue rebautizado como “Personal de Apoyo Universitario” (PAU) A mí me parece que – durante cuarenta años en Humanidades – Huguito es historia e institución.

Cuando amigo, amor, buena gente se van, baldíos quedan los días poblándose de hastíos.

De uno u otro modo, a Huguito todos le debemos algo.

 

 

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