EL TÍO DEFENSOR Y EL SOBRINO, ACUSADOR

EL TÍO DEFENSOR Y EL SOBRINO, ACUSADOR

Para el abogado Marcelo Arancibia, los tres hermanos Saavedra son inocentes. Representando al viudo, Pedro Arancibia – colega y familiar del veterano abogado-asegura que las pruebas son abrumadoras.

(Portada: Jimena Salas y Javier Saavedra)

El caluroso mediodía del viernes 27 de enero de 2017 Jimena Salas fue masacrada con 57 puñaladas. Dentro de su casa, en el barrio San Nicolás, en Vaqueros. La apacible mujer estaba cocinando y se hallaba junto a sus pequeñas hijas mellizas. El cadáver fue hallado por su esposo, Nicolás Cajal.

Los hermanos Adrián Guillermo, Carlos Damián y Javier Nicolás Saavedra están imputados de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento, criminis causa, y premeditación. La actual convicción fiscal resulta tras dos fallidas investigaciones y un juicio absolutorio.

El 26 de mayo de 2021, el viudo Nicolás Cajal y el vendedor callejero Sergio Vargas fueron absueltos del femicidio de Jimena Salas. El primero, acusado de encubrir el crimen; el otro, presunto cómplice de los asesinos. El tribunal dictó las absoluciones “in dubio pro-reo” (las dudas a favor de acusados)

Desde 2017, se sucedieron tres investigaciones distintas. En principio, femicidio en ocasión de robo. Luego, asesinato relacionado con drogas y lavado de dinero. La actual investigación retomó la hipótesis inicial. O sea, la masacre de Jimena fue la consecuencia de un robo frustrado.

 

Conflictos

Joven estudiante de abogacía, Pedro Arancibia aprendió junto a su experimentado tío Marcelo. Favorecido con sus conocimientos, trayectoria, experiencia. Luego se distanciaron. Volvieron a encontrarse en el juicio contra Cajal y Vargas. Compartiendo defensas. El primero, defendiendo al viudo. El veterano abogado, representando al acusado de cómplice.

PEDRO ARANCIBIA

Ahora se encuentran en veredas contrarias.

El 20 septiembre de 2022 detuvieron a los hermanos Saavedra. El 1 octubre, el Ministerio Público Fiscal, en boca del procurador Pedro García Castiella, anunció que la investigación indicaba sus presencias como asesinos.

Desde entonces, Marcelo Arancibia asegura que son inocentes. El sobrino pasó de ser defensor de Cajal a querellante, en nombre de éste. Comparte el criterio de la fiscalía.

 

El juicio

El jueves 2 de mayo, en audiencia presidida por el juez Eduardo Raúl Sángari, se debatieron las pruebas contra los Saavedra. La sesión fue preparatoria del próximo juicio oral y público, el cual podría realizarse a fin de año.

Para Pedro Arancibia, entre las pruebas en contra de los tres acusados se encuentran fotografías del perro usado como ardid para entrar a la casa de Jimena; collar y correa presentes en el celular de la pareja de Javier, testimonios, y, “de modo concluyente”, el ADN del joven presente en la escena del crimen.

MARCELO ARANCIBIA

Según Marcelo Arancibia, los tres imputados estuvieron lejos de la casa de Vaqueros. Asimismo, objeta el resultado genético ofrecido por la fiscalía. Este señala a Javier Saavedra. “He demostrado, con pruebas, argumentos, lógica, que los hermanos Saavedra nunca estuvieron ni siquiera cerca de la casa de Jimena Salas, en Vaqueros, el 27 de enero de 2017. El único caballito (de batalla) que tienen es el ADN, y esto vamos a demostrar que es producto de un error técnico o un error humano”, dijo en su momento a Norte Social (https://www.nortesocial.com.ar/los-saavedra-nunca-estuvieron-ni-cerca-de-la-casa-de-jimena-salas/)

 

CUATRO CONTRA UNO

Las gravísimas acusaciones están sustentadas por la Unidad Fiscal integrada por Mónica Poma, Leandro Flores y Gabriel González. Coincidente es la postura legal de la querella. En franca minoría cuantitativa y con aparente insuficiencia probatoria, el abogado penalista Marcelo Arancibia representa a los hermanos Saavedra.

 

CONTINUARON CON SUS VIDAS

De acuerdo al defensor, los Saavedra “continuaron con sus vidas normales”. Adrián trabajando en Aguas del Norte (el 27 de enero de 2017 lo habría hecho entre las 7 y 18); Carlos, en una casa de comidas en barrio Parque Belgrano; y Javier, en una parroquia en Santa Victoria Este.

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