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Si extrema crueldad es matar a una persona decapitándola, perversidad psicópata es desaparecer su cabeza. Pablo Cesar Almaraz – un puestero salteño -fue hallado sin cráneo.

 

“Fueron sicarios de Bolivia. En Pichanal, en Orán (Salta), no hay personas capaces de hacer ese trabajo de decapitar y llevarse la cabeza como prueba de muerte”, habría dicho Víctor Hugo Salvatierra (31). Luego se entregó a la Policía.

El joven, junto a su hermano y un expolicía, están acusados del delito de homicidio doblemente calificado con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, en perjuicio de Pablo Cesar Almaraz. Son juzgados en la Sala I del Tribunal de Juicio, de Orán

El cuerpo sin cabeza de “Quino” Almaraz fue encontrado por un trabajador rural, la madrugada del sábado 1 de octubre de 2022, en un camino rural cercano a la ruta nacional 34, entre Pichanal y Colonia Santa Rosa.

Al llegar la Policía halló el cadáver del puestero de 41 años. Tirado sobre la tierra, con las manos atadas en la espalda. Sin cabeza.

VÍCTOR HUGO SALVATIERRA

Espanto

La perita médica del CIF (Cuerpo de Investigaciones Fiscales) declaró el 11 de marzo. Describió que el cadáver estaba acostado sobre su espalda, decapitado.

Contó que la autopsia fue realizada días después del hallazgo del cuerpo, el 5 de octubre. Dijo que no era habitual ver un cuerpo decapitado, y que justamente eso fue lo que demoró la autopsia, ya que se continuaba con la búsqueda de la cabeza, que nunca fue encontrada.

Explicó que se presumía que el deceso de la víctima podría haberse producido entre las 0 y las 5 de la madrugada, y que no había signos de defensa en el cuerpo. Además, se encontró una lesión con un elemento punzo cortante en la clavícula izquierda cerca del cuello. En cuanto a las marcas encontradas en esa zona, dijo que había dos cortes, uno irregular como algo con un filo dentado de lado derecho, y liso del lado izquierdo. Concluyó que el deceso se produjo por un shock hipovolémico causado por la decapitación.

PUESTO EN EL CHACO SALTEÑO

Expolicía y acusado

Mientras que los hermanos imputados no declararon, el viernes pasado si lo hizo el tercer acusado. Proclamó su inocencia. Contó que tiempo atrás había sido policía de la provincia, pero luego renunció para ser prestamista, y además tenía caballos de carrera.

Sostuvo que la tarde del 30 de septiembre había estado en el arriendo de su hermano ubicado en la zona del “Cedral” de Orán, porque debía soldar un tráiler para transportar los caballos y que estuvo allí hasta la madrugada, momento en que volvió a Hipólito Yrigoyen en su camioneta. Agregó que, luego entre las 9 y 10 de la mañana se fue a Pichanal, directo al puesto rural de los hermanos acusados, que ambos son sus amigos y que eran quienes cuidaban a sus caballos. Esa mañana tenía que llevarles alimentos para sus animales.

Un proveedor le transmitió que habían encontrado muerto a Pablo Almaraz. Y comentó: “seguro lo mataron por la deuda que tenía”.  A esto, el acusado añadió que también conocía a la víctima. El expolicía contó que en el pueblo se decía que el hecho podría estar relacionado con la pérdida de un cargamento de cocaína.

HALLAZGO DE ALMARAZ

DEPÓSITOS

Según informantes, algunos puestos rurales de la zona fronteriza salteña son usados como depósitos de drogas.

AJUSTE DE CUENTAS

Trascendidos no oficiales refieren que “Quino” Almaraz se habría apropiado de 100 kilos de cocaína, pertenecientes a tal “Llampa”. En la frontera, significarían alrededor de mil millones de pesos. En las ciudades, entre cuatro y ocho veces más.

PODER Y TERROR

Dejar tirado a un asesinado es un mensaje mafioso. Pero decapitarlo y llevarse la cabeza es muestra de poder criminal y terror.

La cabeza humana simboliza identidad, consciencia, inteligencia. Cortarla y llevársela implica devastación física y espiritual.

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