Belgrano de Córdoba logró su primer título de campeón nacional al ganarle ni más ni menos que a River. Un equipo humilde, del interior de la Argentina, jugando con el corazón.
Nombre de prócer, camiseta patria y apodo popular. Les dicen “piratas”, según una versión, porque el club en sus comienzos eran un potrero y un ranchito cerca del río Suquía, en el barrio Alberdi. Los celestes salían a pedirle “prestado” cal, telas, alambres, lo que fuera, a vecinos para poder jugar partidos.
La mayoría de los impulsores eran niños, adolescentes y jóvenes. Entonces, la humildad de sus orígenes, el orgullo para transpirar la camiseta y la garra jugadora despertó la simpatía y admiración de cercanos y los universitarios.
El Pirata se convirtió en el club querido por familias, laburantes y estudiantes. Desde el barrio Alberdi, el mismo de las zambas, cuna de doctores y romances. Uniéndose al cuarteto, mucho más que música, baile alegre y romántico: identidad, pertenencia, amor.
“Pueblo y sentimiento”
Hace 15 años, un equipo provinciano se enfrentaba al multicampeón. David frente a Goliat. Y fue para el más débil. El Pirata cordobés logró que el millonario sea RIBER.
Este año volvió el “Ruso”, Ricardo Zielinski, el técnico de aquella victoria celeste en el Monumental. Por entonces tenía 52 años. Hoy, a los 67, un “viejo” modesto y trabajador. Enamorado de la Celeste, dijo tras la histórica victoria: “Belgrano es pueblo y sentimiento”
El DT subrayó la fortaleza anímica del plantel para sobreponerse a distintos momentos adversos durante la temporada y también en la final, donde Belgrano remontó el resultado en dos oportunidades. “Estos chicos salieron adelante en momentos complicados, con esfuerzo y humildad”
Zielinski elogió a los futbolistas por el compromiso mostrado durante toda la campaña. “Me saco el sombrero por estos jugadores. Se rompieron el alma todo el campeonato y se merecen esto”, remarcó.

Desde abajo
Belgrano estaba noveno en la general y terminó quinto en su zona. Se metió a Playoffs con desventaja deportiva, pero eliminó a Talleres en el clásico (1-0), a Unión en cuartos (2-0), a Argentinos Juniors con angustia en La Paternal (1-1 en la hora gracias a, sí, “Uvita”, y 4-3 en los penales)
A River le precedían 73 copas. Belgrano y su pueblo, eran apenas una ilusión. Pero con garra, en la cancha dejando la vida. Chicos que son del club, cobrando menos que la cuarta parte de los millonarios o equipos grandes. Siendo auténticos, con pertenencia e identidad.
Por eso las lágrimas. Bailando cuarteto. Belgrano Campeón.

LLORANDO FELICES
El primer gol fue de River. Luego Belgrano empató. En 25 minutos ya había pasado de todo en la final del Apertura, en el Kempes. De nuevo el millonario arriba. Pese al dominio pirata. En los últimos ocho minutos todo se encarriló de color celeste. 3 a 2. Córdoba y el interior argentino gritó y lloró de alegría.
LUCHA CON AMOR
Belgrano, barrio y alma de laburantes y estudiantes. Coraje, temple. Lucha con honor. Y vos, “Ruso”, viejo divino, viejo toro, Zielinski, padre de gallinas.





















