“Esta tierra es hermosa. Crece sobre mis ojos como una abierta claridad asombrada”, expresó el poeta. Es Salta, tan linda que enamora.
Bajo un cielo despejado, con sol radiante desalojando el frío. Locales y visitas disfrutan. El viernes 10 de julio se inauguró la temporada invernal en la ciudad más histórica y tradicional y amable de la Argentina.

En el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM), frente a la plaza Nueve de Julio, en donde se encuentran las princesas incas momificadas, hubo un desfile de modelos salteñas. Hermosas como flores de cardones, vistiendo creaciones de herencia.
A pocos metros, delante del Cabildo, Oscar Humacata presentaba el canto y la danza salteña. Los turistas, maravillados. Los salteños, generosamente ofreciendo raíces y presencia.
Porque en Salta nada se trata de impostura. Niños y viejos viven la historia y la cultura cotidianamente, auténticos. Desde restos milenarios a zambas enamoradas y empanadas jugosas. Desde la presencia inmortal del heroico gaucho libertador, don Martín Miguel de Güemes, a bellezas naturales que quitan el aliento. Y las sonrisas en cada piel.
Entonces, sentís la calidez del horno de barro encendido en el corazón.
O como dice el poeta cerrillano Manuel José Castilla:
“Digo que me le entrego.
Digo que sin saber la voy amando”
Por Dario Illanes






















