Algunos relatos refieren fuertes tintes sexuales, pues se lo acusa de raptar mujeres. Otros, de merodeador esquivo, como también de una aparición esporádica que no deja rastros.
Dario Illanes
La historia de la humanidad refiere que su amplia diversidad geográfica y cultural generó y aún produce rechazo y miedo a la diferencia y el extraño. Justificando – desde odios étnicos, sociales, motivaciones económicas – invasiones, conquistas, matanzas, genocidios.
Un ser que posee algo de humano, más de bestia y monstruo, diferente y extraño, conmueve y atrae. Como el Ucumar. En Salta.
Para localizar geográficamente su aparente presencia se trataría en las yungas, selvas de montaña o bosques cálidos. Bordeando la zona húmeda de la Cordillera de los Andes y sierras subandinas, que en la Argentina se ubica en Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca. Sin embargo, salvando las extensas distancias continentales, también se habla de alguien similar en América del Norte. Conocido como Pie Grande (Big foot)
En Salta, antes de las rutas y ciudades, las yungas se extendían desde Orán, Güemes, San Lorenzo y más allá de Metán. En la actualidad, nos referiremos a la zona conocida como el Parque Nacional El Rey y alrededores. Este abarca poco más de 44 mil hectáreas de montañas selváticas y húmedas.
En su amplísima biodiversidad, hay registradas 44 especies de mamíferos, entre ellos pumas, tapires, corzuelas, monos caí, osos meleros y algunos felinos como el yaguareté. Empero, ningún animal gigante.
Feroz o amigable
El antropólogo tucumano Adolfo Colombres contó del Ucumar en su obra “Seres mitológicos argentinos”, en 2001. Pero registros periodísticos, de 1974 en el diario El Tribuno, dan cuenta de un hachero atacado por el extraño ser.
Según la crónica de entonces, la víctima fue el hachero Pilar Gómez (39), que vivía solo en el paraje “Aguada Blanca”, unos 3 kilómetros al oeste del obraje Curupay de Río Piedras, departamento de Metán. Luego del ataque sufrido en la noche del 21 de mayo de 1974, el hachero Gómez fue entrevistado por El Tribuno en el hospital de Metán.
Contrariando este relato, en 2025, Gertrudis, de 81 años, pobladora de la zona de Lumbreras, testimonió acerca de un gigante peludo, aspecto humano, inofensivo. Contó que primero lo vio merodeando, hasta que se hizo amigo de los perros. La mujer comenzó a dejarle frutas y platos de guisos. Jamás atacó a sus mascotas ni a ella. Desapareció tan imprevistamente como había aparecido.
Escasas certezas
Científicamente, la zoología no tiene registros del Ucumar. Tampoco la biología como algún homínido o primate. Sucede que las escasas investigaciones académicas, como exploraciones profanas, jamás hallaron restos óseos, pelos, excrementos. Apenas, por parte de algunos pocos lugareños, difusas fotografías de pisadas.
Sin ningún rastro que permita estudiar procedencias o ADN.
Protector
Entonces, a partir de los escasos datos, y debido a las esporádicas apariciones del Ucumar, creció otra versión. La de un extraterrestre, un humanoide. O un ser sobrenatural, tal como “Coquena”, protector de la naturaleza, flora y fauna local.

Esta versión desmiente la del monstruo asesino. Por el contrario, señalaría a un guardián de la selva.
A lo sumo, ante cazadores furtivos, lanzando gruñidos, piedras y troncos contra los matadores de vida silvestre.
Sea como sea, el Ucumar es misteriosa identidad salteña.






















