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Luz salvaje rescatando a la tierra, la bandera hermosa, al pueblo empobrecido y despojado, a la belleza. En estallidos de coraje y talento. Combatiendo. Llorando y ganando.

 

Frente a frente, uno a uno, pies contra pies, es otra cosa. Las cosas son como son y tienen que ser. El trapo que los jugadores argentinos, “Las Malvinas son Argentinas”, tras vencerle magistralmente a Inglaterra, demostraron en EE.UU desde donde nacen las pelotas, las sangres, los talentos. Corazones invencibles.

Los argentinos no somos arrogantes. Somos hermosamente distintos.

LIONEL SCALONI CANTANDO EL HIMNO NACIONAL ARGENTINO

Cuantas veces parecemos estar nocaut. Y nos levantamos de nuevo. Como dice la Palabra de Dios en Corintios 2; 4:18. O aquella película “Retroceder nunca, rendirse jamás”

LAUTARO Y EL 3 A 2 DE LA ARGENTINA CONTRA INGLATERRA

Ganando

Cantar el Himno Nacional a los gritos y lagrimeando demuestran sentimiento, identidad y fuerza. “Se gana con la unión, la fuerza entre todos los argentinos”, dijo Lisandro Martínez. Reflejando que en el partido contra Inglaterra, como en todo, “es sólo ganar”.

Los ingleses, un equipo de grandotes, sacándoles una cabeza a los nuestros, o dos a Lionel. Pero nuestros corazones, pelotas, ovarios, son gigantes. Desafiando a las dificultades, cuando estamos más apretados, con garra y sapiencia, con cátedra de fútbol, pasamos al frente.

Disculpen la expresión, pero los ladrones de Malvinas se cagaron ante el coraje, personalidad, delicadeza de los argentinos. A puro pecho y fortaleza mental.

Y en un partido histórico, “por Malvinas, por el Diego”, como dijo Lisandro Martínez: “No podíamos fallarle al pueblo argentino”

 

Dario Illanes

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