“Vamos a gobernar Venezuela”, aseguró el presidente norteamericano Donald Trump, tras derrocar y arrestar a Nicolás Maduro. Washington avanza en un nuevo orden mundial.
El operativo militar en Caracas fue ejecutado por la unidad de élite Delta Force. Tuvo apoyo de bombardeos sobre tropas venezolanas. Un espía estadounidense -infiltrado en el alto mando militar “enemigo”- proporcionó datos estratégicos.
El opositor Edmundo González Urrutia ganó las elecciones en 2024, pero los resultados fueron ignorados por el gobierno venezolano. Según Trump, la intervención estadounidense del 2 de enero no contempla que el diplomático asuma el poder.

Tanto González Urrutia como la flamante Nobel María Corina Machado -además de sus votantes y apoyos de exiliados – son mayoritariamente reconocidos internacionalmente. Sin embargo, el jefe de la nación más poderosa del mundo postergó a ambos. Y sostuvo respecto a la premiada en Oslo: “Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto necesario para ser líder”.
“Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura y racional”, anunció Trump. Los detalles de qué considera la Casa Blanca “racional” son un misterio.
Primero en petróleo
Fuera de cualquier análisis, interpretación, especulación política o periodística, el presidente norteamericano fue explícito: “Haremos que nuestras gigantescas compañías petroleras, las más grandes del mundo, entren a Venezuela, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera y empiecen a generar ingresos para nuestra nación”.
Entonces, las acusaciones de EE. UU contra Maduro por narcotráfico, narcoterrorismo, corrupción y dictador, son los argumentos para controlar el petróleo.
Venezuela posee las mayores reservas petroleras del planeta: 303.000 millones de barriles, que equivalen al 17% de las reservas mundiales, de acuerdo a estimaciones de la Agencia Internacional de Energía. Actualmente, su producción total ronda los 800.000 barriles por día.
En 2005, (gobierno de Hugo Chávez) la empresa estatal venezolana Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) alcanzó el récord de 3,3 millones de barriles diarios.
MEJOR
El crudo venezolano tiene condiciones mejores que del extraído en Medio Oriente. Esto lo hace ideal para las refinerías norteamericanas en el Golfo de México.
ALIADOS
“Estados Unidos está tratando de asegurar que su área de influencia (aliados) sea sobre todo el continente americano”, sostuvo el presidente Javier Milei, en diálogo con The Telegraph.

TRIUNFOS MADE IN USA
La alternativa militar estadounidense en Venezuela marca una bisagra en la estrategia de hegemonía anunciada por Trump. El generoso salvataje económico brindado al gobierno de Milei para las elecciones 2025 fue considerado un triunfo personal del líder yanqui. También aplaudió los nuevos gobiernos amigos de Chile, Bolivia y Honduras. Este año espera triunfos de aliados en Colombia y Brasil.

AMERICANOS
“América para los americanos” es el famoso lema de la Doctrina Monroe (1823) del presidente estadounidense James Monroe. Al decir “americanos” se aludía a los gobiernos de EE.UU.
“Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el continente americano”, dice el enfoque de Trump.
Esta política fue bautizada como “doctrina Donroe“. Surge de la combinación entre “Donald” y “Monroe”. El término apareció en enero en la portada del New York Post.
CHINA, RUSIA E INDIA
Con la toma del poder estadounidense en Venezuela, los principales importadores del petróleo caribeño – China, Rusia e India- ven en peligro sus abastecimientos.

SUEÑO
El venezolano Simón Bolívar logró la independencia de lo que son hoy Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. Junto al argentino José de San Martín – libertador de la Argentina, Chile y Perú- soñaron y lucharon por una Latinoamérica unida, libre y soberana.





















