EL CANAL Y LA AVENIDA CONVERTIDOS EN RÍO
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El canal, desbordado, se une con la avenida, convirtiéndose en un caudaloso río de casi 40 metros de ancho.

 

PELIGRO. CANAL DESBORDADO

Entre alrededor de las 16 y las 17 del viernes 2 de enero, en la ciudad de Salta cayó granizo, hubo vientos de 48 kilómetros por hora y la lluvia fue de poco más de 17 mm/hora.

De acuerdo a la clasificación científica, se considera tal cantidad de agua caída como precipitación “fuerte”. Debe superar los 30 mm/hora para considerarse “muy fuerte”. Sólo pasando los 60 mm/hora la precipitación alcanza el trágico nivel de “torrencial”.

La combinación de lluvia intensa y vientos, hasta 30 mm/hora y 59 km/hora, se llama “tormenta tropical”. Luego, puede hablarse de temporal o tempestad.

En Salta, durante el verano, son normales las tormentas tropicales. Sea por magnificación gráfica o ignorancia, algunos periodistas utilizan la hipérbole climática. Y a una tormenta llaman temporal o “diluvio”. Pero si la hipérbole es un válido recurso estilístico que exagera cantidades, cualidades y características, no debe interpretarse de manera literal.

Porque la descripción periodística puede utilizarse para justificar, políticamente, postergadas obligaciones urbanas de Estado.

Dicho de otro modo: no vale culpar al clima.

VECINOS AISLADOS

 

Desastrosa ingeniería

El canal 16 de Septiembre -afluente del canal Esteco -es lo que queda del antiguo río Arias. Ahora sirve como desagüe estival. Más o menos cumple su función.

Excepto cuando llegan las anuales tormentas veraniegas. A la altura de la Biblioteca Popular Macacha Güemes (avenida 16 de Septiembre al 200, o 30 metros después del puente sobre la calle Florida al 1100) las encauzadas aguas hasta ese punto se desbordan.

Justo al frente de la Biblioteca, las alturas de las márgenes del canal descienden peligrosamente. Asimismo, la pendiente del cauce disminuye; y el mayúsculo caudal del canal Esteco –(calle Buenos Aires) logra detener la mayor parte de la corriente del canal 16 de Septiembre.

Entonces, el canal, desbordado, se une con la avenida, convirtiéndose en un caudaloso río de casi 40 metros de ancho. Las inmundas aguas superan aceras y veredas. Sobre la calzada, el malogrado curso hídrico alcanza las rodillas.

Por supuesto, la corriente invade umbrales y jardines, arremete contras las puertas. Quien se olvidó de colocar defensas, tiene su casa inundada.

Este desastre de la ingeniería urbana lo sufren, desde hace cuatro décadas, más de setenta familias, vecinos de Villa San Antonio. Pero todos los veranos, la culpa la tiene la tormenta.

 

444 AÑOS

En 1582 Hernando de Lerma fundó la Ciudad de Salta. En el único lugar donde no habitaban indios. Estos eran más sabios: no iban a vivir en tierra inundable y pantanosa. Además, sabían construir canales de riego y desagües. 444 años después, continúan demostrando que eran superiores urbanistas e ingenieros.

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